Todos los viajes a Myanmar

Sorprendentemente, más de un siglo después, Myanmar conserva el poder de sorprender y deleitar incluso a los viajeros más hastiados. Déjate deslumbrar por la ‘maravilla parpadeante’ de Shwedagon Paya. Contempla las 4000 estupas sagradas esparcidas por las llanuras de Bagan. Mire con incredulidad la Roca Dorada en el monte Kyaiktiyo, tambaleándose imposiblemente al borde de un abismo. Todos estos son importantes lugares de interés budista en un país donde los monjes piadosos son más venerados que las estrellas de rock.

Vida Tradicional

A pesar de todos los cambios recientes, Myanmar sigue siendo en el fondo una nación rural de valores tradicionales. Te encontrarás con hombres que visten un longyi parecido a un sarong y mastican nuez de betel, escupiendo el jugo rojo sangre en el suelo, mujeres con rostros cubiertos de thanakha (un bloqueador solar natural) y abuelas que fuman puros. Trishaws todavía recorren las calles de la ciudad, mientras que el caballo o el buey y el carro es el transporte rural común. Beber té, una costumbre colonial británica, es acogido con entusiasmo en miles de casas de té.

El nuevo Birmania

En 2015, Myanmar votó por su primer gobierno elegido democráticamente en más de medio siglo. Se han retirado las sanciones y los inversionistas asiáticos, especialmente, vienen a hacer negocios. Las comodidades de viaje modernas, como la cobertura de telefonía móvil y el acceso a Internet, ahora son comunes. Pero los cambios económicos y sociales que está experimentando Myanmar se limitan en gran medida a las grandes ciudades y pueblos, y gran parte del país sigue estando fuera de los límites debido al conflicto étnico en curso. El ejército birmano sigue desempeñando un papel clave, aunque menos visible, en la política. El nuevo Myanmar es en gran medida un trabajo en progreso.

Placeres simples

Afortunadamente, el ritmo del cambio no es abrumador, dejando intactos los simples placeres de viajar en Myanmar. Navega por el río Ayeyarwady (Irrawaddy) en un viejo barco de vapor o en un crucero de lujo. Replantea un trozo de playa en la dichosa Bahía de Bengala. Camine a través de los bosques de pinos hasta las aldeas minoritarias esparcidas por las colinas de Shan sin tener que empujarse con decenas de compañeros de viaje. Lo mejor de todo es que te encontrarás con lugareños amables, divertidos, simpáticos, considerados, curiosos y apasionados: quieren desempeñar un papel en el mundo y saber qué piensas de su país. Ahora es el momento de hacer esa conexión.

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